
No puedo tan siquiera imaginar un invierno sin ti.
El ver pasar los días largos tras las hojas.
La lluvia en los cristales tiñéndome de gris,
y el frío viento,
rojo para mis mejillas.
No quiero tan siquiera imaginar este invierno sin ti.
Sin tu voz de calma y confianza en esta ciudad nueva que me da la vida.
Y me mata si estoy sola.
No, no consigo tan siquiera imaginar mañana sin ti.
¿Dónde irán a dormir todas nuestras cosas?
Y esos abrazos tras los que nunca pude imaginar que
te
perdiera.