Cuando te mueres con doce años,
por experiencia:
Te da una rabia
que bien podría romper los cristales de las iglesias.
Morir con doce años
no da tiempo a oír los gritos de las madres
ni a saber qué es la filosofía.
Es algo cotidiano que no viene en los libros
más que como una cifra.
Cuando alguien muere sin cumplir los trece
la vida es una bolsa pestilente
y yo no alcanzo a ser cáscara de pipa.
Morir a los doce años
sólo sirve para que tu padre te coja en brazos
blanco como un escalofrío.
Y apenas da tiempo a subir la persiana.
Morir con la docena
haría amargar cualquier postre.
No es sólo tener prisa,
es el terrorismo mundialmente permitido.
Morir sin trece años
no tiene algún sentido.
Es no tener respeto a los mayores,
ni a las normas sociales…
Es ir contra el estado de derecho.
Morir con doce años
ni tan siquiera es serio.
Es no tener ni idea de estar vivo.
Carmen Madorrán Ayerra
5 comentarios:
Para Clara, que ha muerto sin saber que alguien le dedicaría un poema. Como tantos otros. Recitado en el Marx Madera el 24 de mayo.
(Imposible publicarlo todo en verso, lo lamento, no sé que le pasa a esto pero me vuelve loca).
¿Algún informático en la sala?
Es injusto.
Es injusto!!!
Depende del concepto de justicia.
Que raro se me hace pasear por aquí en esta situación, cuando soy otro extraño más, pero que orgullo me da haberte escuchado, cuanto has crecido... Si los centimetros no alcanzan, los pasos que has dado son enormes, titubeando me como mis ideas y las palabras que pensé y quería decirte porque apabullas, porque ahora, empezaste el camino, porque ahora nada te parará, te has dado cuenta acaso cuanto has avanzado, lo que a otros nos a cosatado una vida, esos doce años a ti te ha tomado dias, quizá solo los ocho meses que pasaste aquí, pero has avanzado tanto que a algunos nos has dejado ya atras, sobre todo a los que creemos que la mejor forma de crear movimiento en estos tiempos es quedarse quieto. Que mezcla de orgullo y de miedo, diría Calamaro, que mezcla de orgullo por haber visto el salto, que miedo por no ser más la viana de tu cuchillo. Gracias por compartir conmigo este tiempo maravilloso, y gracias por seguir adelante, sigue sin mirar atras, yo te dije que soy el profeta, y he visto mucho futuro, y el paso que diste ayer a los mortales nos costo muchísimo, que feliz soy de verte caminar con pies fuertes hacia el futuro maravilloso que siempre supe que tendrias.
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