viernes 22 de agosto de 2008



La isla




Casi lo oyes



¿No es así?



Al final del jaleo de los coches en la calle, de la gente, del silencio de tu habitación a cualquier hora.



Si te reclinas un poco en el asiento y apagas la música...



¿Aún no lo escuchas? Baja suavemente los párpados.



Y ahí está. El rumor de millones de peces diciendo al tiempo mar mar mar mar mar.



Despacito, sonriente, salado casi azul a veces, rezumando espuma...







Y es de esa inmensidad -hoy recuerdo- donde nace mi tristeza y homenaje para quienes se han quedado anclados en un veinte de agosto.



4 comentarios:

Luna Roja dijo...

Si estás leyendo esto es que... ¿Todavía no has conseguido escucharlo? Tendrás que buscar tus trucos... Si no lo logras ni tirándote en el suelo boca arriba -a mí nunca me falla- llama e intentaré imitarlo :) pero conste, como último recurso.

Anónimo dijo...

Hola Carmen, la verdad es que accidentes como este, tan absurdos, me recuerdan dos cosas, la primera lo pequeños y frágiles que somos y la segunda me hace dar gracias porque todavía puedo disfrutar de la vida y de momentos escuchando el mar, así que te ahorro el viaje a mi casa para imitarlo.

Anónimo dijo...

^^

Anónimo dijo...

Me asomo a esta ventana casi a diario, esperando leer tus opiniones sobre casi todo, tu poesía, tu forma de ver el mundo, de beber tus palabras...Y está cerrada. Te espero.