La isla
Casi lo oyes
¿No es así?
Al final del jaleo de los coches en la calle, de la gente, del silencio de tu habitación a cualquier hora.
Si te reclinas un poco en el asiento y apagas la música...
¿Aún no lo escuchas? Baja suavemente los párpados.
Y ahí está. El rumor de millones de peces diciendo al tiempo mar mar mar mar mar.
Despacito, sonriente, salado casi azul a veces, rezumando espuma...
Y es de esa inmensidad -hoy recuerdo- donde nace mi tristeza y homenaje para quienes se han quedado anclados en un veinte de agosto.
4 comentarios:
Si estás leyendo esto es que... ¿Todavía no has conseguido escucharlo? Tendrás que buscar tus trucos... Si no lo logras ni tirándote en el suelo boca arriba -a mí nunca me falla- llama e intentaré imitarlo :) pero conste, como último recurso.
Hola Carmen, la verdad es que accidentes como este, tan absurdos, me recuerdan dos cosas, la primera lo pequeños y frágiles que somos y la segunda me hace dar gracias porque todavía puedo disfrutar de la vida y de momentos escuchando el mar, así que te ahorro el viaje a mi casa para imitarlo.
^^
Me asomo a esta ventana casi a diario, esperando leer tus opiniones sobre casi todo, tu poesía, tu forma de ver el mundo, de beber tus palabras...Y está cerrada. Te espero.
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