viernes 25 de abril de 2008



Rosario Sanchez Mora, PRESENTE

Como sabéis el pasado mes de abril, mes tricolor, murió en Madrid Rosario La Dinamitera.
Para ella, ejemplo del necesario compromiso militante, no tengo más palabras que el poema que Miguel Hernández le dedicó.

Otra rosa roja.

ROSARIO, DINAMITERA

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.

domingo 13 de abril de 2008

Bajo a la vía siete y anuncian un tren para Parla. Cuando llega no puedo menos que extrañarme porque en vez de un tren de cercanías al uso, el artefacto en el que ahora estoy montada es un engendro entre metro ligero y tren. Hay a mi lado una gran ventana y el cielo fuera está azul y la mañana tranquila.
Primera parada, Villaverde Bajo. He llamado a Domingo para recordarle que iba, y al terminar me ha recordado él "¿A las doce, eh? No puedo evitar pensar con cuánta gente habrá quedado a lo largo de su vida, "¿A las doce, eh?" les diría antes de colgar, aunque entonces probablemente fueran de la noche.
Pero en fin, Villaverde Alto, y me viene papá a la cabeza con la canción deVillatripas.
Las siguientes van rápido: Las Margaritas, Getafe centro, Sector tres y fin de trayecto: Parla.



Parla no parece Madrid. Voy preguntando por la calle que busco y paro a desayunar en una cafetería de esas que tienen llaves para entrar al baño y todos se conocen y cuando entras te contestan si dices buenos días. Un cola-cao y lo que parecía ser un croissant después, salí de nuevo a las aceras de una ciudad pequeña que me tiene fascinada.



Domingo Malagón Alea vive frente a una colchonería y apenas sale de casa. Llamo a mamá para serenarme. Funciona un poco y son menos cinco pasadas. Llamo al timbre. Varios minutos después Domingo pregunta "¿Carmen?" y me abre. Subo en el ascensor. Llamo. Espero. Me abre.
Al entrar lo primero que siento es un calor asfixiante, pero acabo acostumbrándome a lo largo de la mañana. Viste una camisa blanca de cuadros azules,una pantaloneta y dos bastones en los que va apoyándose para caminar. Cuelga de su cuello un cable negro que tiene en un extremo un botón de ayuda: Vive solo. Pasamos al salón y en un sofá un cojín cubierto por la bandera republicana. Vuelve a su sitio y me siento cerca, donde me indica. Empieza a preguntar él: mi edad, para qué quiero la entrevista, si conozco su historia...Cuando le digo que entre otras cosas, me va a servir para hacer un trabajo para clase sonríe y dice "¿Crees que se puede aprender algo de mí?"
Lo que más me impresionó fue su cara: no son ojeras, sino las sombras de todo lo que han visto esos ojos.
En cuanto le digo que soy del P.C.E. se ríe y me dice "Por favor, de tú. No me trates de usted que somos camaradas" y así empezamos una de las charlas en las que más callada estoy de mi vida. Tanto que aprender. Es historia viva.
El piso es muy modesto y está lleno de cuadros por todas partes: retratos de sus trece bisnietos, de sus nietos, hijos y muchos de su mujer. Más paisajes que otra cosa de todos los lugares en los que estuvo durante el franquismo. En Parla hay un rincón que abre a toda Europa.
Me cuenta mientras vamos andando por la casa que como no tenía tiempo para pintar los cuadros que le había gustado porque había decidido dedicarse a falsificar pasaportes para que la gente del Partido pudiera pasar a España, lo que hacía eran bocetos de todo cuanto le gustaba, que ahora, de nuevo en su Madrid natal se ha dedicado (y se dedica) a pintar.



Domingo saca una carpeta de una carpeta mayor y esta a su vez de una caja cubierta de polvo. Y me pone en las manos pequeños papeles donde leo "Dirección General de Seguridad"y la fecha de 1943. Le miro, sabiendo que son dos salvoconductos falsificados, y su cara ha cambiado. Sonríe y sus ojos son los de un niño satisfecho de su trabajo. Son los cuadros que más orgullo le da enseñar. Es su vida en papeles amarillos.
Me explica como cada dibujo que parece de imprenta está hecho con pincel y tinta china y entiendo ahora que sus ojos se hayan hundido tanto.
Aún hay más. En una tablilla y tras un cristal tiene algunos de los cuños que utilizaba. ¡Están hechos con suela de zapato y una cuchilla que aún guarda!



Salgo de la casa sintiéndome un poco más pequeña que antes, y con el compromiso de volver para traerle las cosas que me ha prestado y mi trabajo. Salgo con la grabadora aún en ristre, y me siento conocedora de un secreto que hay que gritar, de una vida militante y abnegada. De un combatiente, de un hombre bueno. De un comunista.



Pero esto será otro día...por ahora sólo quería dar unas pinceladas.