lunes 26 de mayo de 2008

Casi pecado



Cuando te mueres con doce años,





por experiencia:




Te da una rabia




que bien podría romper los cristales de las iglesias.






Morir con doce años




no da tiempo a oír los gritos de las madres




ni a saber qué es la filosofía.




Es algo cotidiano que no viene en los libros




más que como una cifra.






Cuando alguien muere sin cumplir los trece





la vida es una bolsa pestilente





y yo no alcanzo a ser cáscara de pipa.






Morir a los doce años






sólo sirve para que tu padre te coja en brazos





blanco como un escalofrío.





Y apenas da tiempo a subir la persiana.







Morir con la docena



haría amargar cualquier postre.


No es sólo tener prisa,


es el terrorismo mundialmente permitido.



Morir sin trece años


no tiene algún sentido.


Es no tener respeto a los mayores,

ni a las normas sociales…


Es ir contra el estado de derecho.




Morir con doce años


ni tan siquiera es serio.



Es no tener ni idea de estar vivo.





Carmen Madorrán Ayerra


viernes 16 de mayo de 2008


Hasta aquí has llegado sin saberlo, Clara.



Hoy me siento más cerca que nunca de Tafalla.


Clara, la Tafalla que hoy llora y no levanta cabeza.




Voló tu nombre por las calles, como un hacha haciendo estremecer las nucas.


Recuerdo esos mofletes altos, las pequitas y los ojos muy abiertos. Y cómo saludabas tan risueña, siempre, siempre: "¡Carmen!" Como si te alegraras de verme cada vez que nos encontrábamos en los pasillos del cole o en la plaza.




Pequeña Clara...


lunes 5 de mayo de 2008


Granada...