Hay lugares que te atrapan tanto, que volver resula más difícil que escalar una montaña en zapatillas de andar por casa. Sí, de esas de felpa.
Cada uno tenemos los nuestros. A unos les pasa con los centros comerciales, a otros con los estadios de fútbol, una ciudad -he de reconocer que Madrid está intentando crearme adicción-, incluso para quienes el coche, o una cama... Mi lugar, uno de ellos, se llama Villacarriedo.
Para el que lo conozca, sabe de que hablo. Para el que no lo conozca, no sabrá de que hablo hasta que vaya, así que me ahorro la descripción.
Por ahora, decir que estoy llegando. Y que espero que hayáis disfrutado de un julio especial.
Brazos